Escribe: Hernán Anaya Arce
Retorno
a las letras regionales: Se publica la II Antología Poética de la Región Lima
La
Sociedad de Poetas y Narradores de la Región Lima acaba de lanzar su esperada
segunda antología poética. Bajo la premisa de que, a pesar de lo difícil que
resulta promover la cultura en nuestro medio, es urgente difundir el arte. Esta
publicación nace como un esfuerzo colectivo para visibilizar el trabajo de los
vates que dan vida a las distintas provincias de la región.
Esta
edición especial está enteramente dedicada a la memoria de Óscar Castillo Banda,
querido maestro y poeta. La estela luminosa que proyectó este insigne
cajamarquino en la poesía regional perdurará para siempre en la hermosa tierra
de Huacho, ciudad que él mismo consideró su segunda casa.
Un
puente literario sin fronteras geográficas
La
obra reúne a diez talentosos poetas y viene escoltada por un fino prólogo del
distinguido promotor cultural Juan Zuluaga Valle. En su presentación, Zuluaga
define la literatura regional no como un simple concepto, sino como una escala
superior de producción artística nacida en localidades como Huacho, Chancay,
Santa María y el Callao:
“La
presencia de escritores y poetas con importante producción literaria, que
convergen en la Sociedad de Poetas y Narradores de la Región Lima, hace posible
la II edición de la antología literaria institucional. Como parte de su
compromiso con la literatura y con el hombre, reúne una vez más a jóvenes
valores y destacados representantes de la institución que, a lo largo del
tiempo, han venido perfilando un estilo propio y representativo, mereciendo
críticas y apreciaciones no solo a nivel local, sino nacional e internacional”.
Pero
este compendio va más allá de sus fronteras iniciales, pues también acoge a
intelectuales del interior del país, originarios de regiones como Cajamarca y
Huancavelica. Estos autores, residentes desde hace muchos años en el Norte
Chico, convierten este libro en una manifestación literaria sin límites
geográficos.
El
objetivo es claro: promover tanto a poetas noveles como consagrados, y lograr
que sus producciones en verso y prosa sirvan de inspiración para estudiantes de
todos los niveles educativos y para el público en general.
Contra
la literatura centralizada: Julio Solórzano Murga
Esta
publicación es vital para los escritores de las nueve provincias de Lima.
Históricamente, la literatura centralizada en la capital tiende a desconocer la
enorme y rica producción que existe en las regiones.
Uno
de los grandes defensores de esta descentralización es el huachano Julio
Solórzano Murga: poeta, escritor, promotor cultural y fundador de la Sociedad
de Poetas y Narradores. Es precisamente él quien abre el telón literario de la
antología con su conmovedor poema “Cuando muere un poeta”.
La
muerte de un creador es un tema universal. Grandes autores han dedicado versos
a aquellos cultivadores de la palabra cuyas voces se apagaron. Por ejemplo, el
colombiano José Miguel Pérez Amézquita escribió:
“Cuando
se muere un poeta, / las letras se quedan viudas, / y la inspiración se
esconde, llorando, tras de la luna; / y la musa queda sola, huérfana y
taciturna / porque los versos no fluyen, su voz ha quedado muda”.
Asimismo,
el recordado autor paraguayo Florentín Giménez empuñó su pluma para expresar:
“Cuando
muere un poeta, muere el canto a la vida. / Como él, pues ninguno vio las cosas
sentidas. / Cuando muere un poeta, se duerme una esperanza, / se acalla una
palabra, se pierde una luz blanca, / una luz que se apaga”.
En
esta segunda antología, Julio Solórzano rinde homenaje a la exquisita pluma de
Óscar Castillo Banda —quien partió tempranamente— y al gran César Vallejo, a
quien considera el mejor poeta de todos los tiempos. En su poema “Cuando muere
un poeta”, nos regala estas líneas:
“Cuando
muere un poeta, / no hay un adiós / ni un hasta luego, / solo hay un presente /
que queda en la mente, / cual recuerdo urgente / del poema que un día /
escribió para siempre”.
Las
voces de la antología: Romance, docencia y tradición
José
Salvador Temoche: El romanticismo puro
Continuando
el viaje a través de las páginas, encontramos a José Salvador Temoche, un joven
poeta que concentra su pensamiento en la creación de versos y acrósticos
dedicados a su musa. En su poema “Mujer bonita”, destaca las cualidades
personales y la alegría de la mujer amada:
“El
día en que nos presentaron / mis ojos presos de ti quedaron; / tu belleza
espiritual / no tiene igual”.
“Tratable,
amable y afable, / eres digna de ser loable, / siempre jacarandosa / y también
muy hermosa”.
Carmen
Giraldo Alejo: Sensibilidad y naturaleza
Por
su parte, Carmen Giraldo Alejo es una poetisa de gran sensibilidad que plasma
en su obra su experiencia como docente de educación primaria, orientando parte
de su producción a la literatura infantil, además de tocar vertientes
románticas, sociales y ecológicas. En su pieza “Cierro mis ojos”, combina el
sentimentalismo con la fuerza de la naturaleza:
“Cierro
mis ojos y siento / las caricias del aire con aroma primaveral, / como si fueran
tus delicadas manos / que recorren mi cuerpo con pasión”.
“Cierro
mis ojos y siento / tu mirada que penetra mi alma, / queriéndome desvestir con
bravura / como las olas del mar en su vaivén de furia”.
A
través de una fantasía marina, la autora se distancia de los convencionalismos
de su entorno profesional para introducirse de lleno en una lírica apasionada.
Germán
Rodas Vázquez: Homenaje a la escuela y a Huacho
Finalmente,
la antología destaca a Germán Rodas Vázquez, docente de vocación y excelente
poeta con múltiples publicaciones y artículos educativos en diarios de la
provincia de Huaura, méritos que le han valido numerosos reconocimientos. Su
pluma viaja por diferentes estilos; en esta obra, se incluyen sus poemas “Cuando
muere un maestro” y “Huacho, capital de la hospitalidad”:
“Cuando
muere un maestro / hay tristeza en la escuela, / se apagan las voces, / se
enlutan las letras, / los libros platican / silenciosamente”.
“Cuando
muere un maestro / se entorpece la ciencia, / la cultura no avanza, / se apagan
las luces / del cielo infinito”.
Con
estas líneas, Rodas Vázquez trasluce la profunda tristeza de despedir a un
educador de vocación, cuya sabiduría se marcha con él. Sin embargo, también
dedica sentidos versos de agradecimiento a la tierra donde radica desde hace
muchos años:
“Huacho,
hermosa ciudad hospitalaria, / cada año que pasa te veo más poblada; / eres
pesquera, turística y agraria, / acogedora, heroica y abnegada”.
“Tus
hijos siempre han demostrado / con foráneos una firme amistad, / por eso te han
galardonado: / CAPITAL DE LA HOSPITALIDAD”.
Esta
segunda antología poética es, sin duda, una cita obligatoria para descubrir el
alma del Norte Chico y celebrar la descentralización de nuestras letras.
Nuevas
voces y versos de protesta: Las promesas que consolidan la literatura de la
Región Lima
La
escena literaria del Norte Chico sigue renovándose con fuerza. En esta
oportunidad, ponemos la lupa sobre Fernando Grijalva Vásquez, Kirk Zerillo
García y Maite Flores Plaza, tres jóvenes promesas de la escritura huachana
que, más allá de su juventud, se van consolidando como referentes de la
literatura regional gracias a la madurez de sus propuestas.
Junto
a ellos, el compendio suma la experiencia y sensibilidad de autores que
conectan el Callao, Carquín y la sierra peruana en un solo mapa poético.
La
frescura de la juventud huachana
Fernando
Grijalva Vásquez: Un refugio para la memoria
Fernando
es un joven constructor de poesía que nos regala la frescura de una palabra
nueva. A través de la reflexión, nos invita a mirar hacia la vejez en su poema “A
los olvidados abuelos”:
“Abuelos,
/ aquellos seres que engendraron a nuestros padres. / Seres que imaginamos
siempre con pasos lentos, / piel arrugada por el paso del tiempo, / surcos
dejados por cada experiencia / y madurez adquirida por los años”.
“Es
tanta la dulzura y paciencia que emana de ellos, / pero muchos olvidan y no
saben / que son como niños por dentro; / tan incomcomendidos y olvidados / por
los seres que más aman”.
El
poema funciona como una tierna dedicatoria y, al mismo tiempo, como una sutil
denuncia contra el olvido familiar. Nos recuerda que los abuelos, guardianes de
la sabiduría y el cariño, conservan la fragilidad de un niño y merecen ser
protegidos.
Kirk
Zerillo García: Versos con enfoque social
Kirk
es un poeta emergente con propuestas que oxigenan las letras locales. Su poema “Pasión”
ya fue seleccionado internacionalmente en España por Ediciones De Letras para
la antología “VER S.O.S”. En esta ocasión, nos presenta “Otra mujer”, un texto
de corte reivindicativo:
“Deseo
encontrar a otra mujer que no exija solo una rosa rosada, / sino que también
ambicione trabajar sin ser acosada”.
“Otra
mujer que pretenda laborar y ser madre con derecho real; / otra mujer que exija
respeto en su liderazgo organizacional”.
“Otra
mujer que desee una vida sin agresión: / una nueva herencia para esta nación”.
Zerillo
rompe con los viejos moldes del machismo y retrata a la mujer del siglo XXI: una
figura luchadora, líder y capaz de alcanzar cualquier meta, exigiendo el
respeto y la equidad que le corresponden por derecho.
Maite
Flores Plaza: El mar como confesionario
Licenciada
en educación, Maite aparece como una atractiva promesa de las letras peruanas
con un perfil romántico, social y existencial. En “Vuelo de gaviotas”, utiliza
el paisaje costero como cómplice de sus emociones:
“En
la brisa serena de las olas / nacen los sueños a lo lejos, trazando calma por
ver / tu rostro perfecto. / Puedo decir que este mar / es ¡mío!, no,
¡nuestro!”.
A
pesar de un entorno que por momentos se torna hostil, la voz poética insiste
con intensidad:
“Junto
a las gaviotas que cruzan fugaces en el cielo / nos hacemos uno en un beso, /
saboreando de a poco un perfecto sueño; / y solo puedo decir que / este mar es
¡mío!... error, ¡no, nuestro!”.
Maite
no teme revelar instantes de íntima plenitud. El mar deja de ser un espacio de
soledad o propiedad privada; sus olas rompen el silencio para demostrar que el
paisaje y el sentimiento no pertenecen a uno solo, sino a dos.
Identidad,
aprendizaje y el eco de la protesta
Juan
Panana Contreras: El arte de resurgir
Nacido
en el Callao, Juan fue trasladado por sus padres a la hermosa Caleta Carquín
desde muy temprana edad. Fue en sus aulas escolares donde descubrió su pasión
por la poesía. En esta muestra, comparte una lección existencial con “De cada
error se aprende en la vida”:
“¿Quién
no ha cometido, alguna vez, / algún error en la vida? / Si no es así, que lo
diga / con voz profunda y digna, / porque en esta vida / muchas veces tenemos
tropezones y caídas”.
“Pero
de cada caída se aprende en la vida / cuando se toma conciencia / de lo mal que
se hizo un día; / y eso nos da fuerzas / para ser mejores todavía”.
Panana
nos invita a la superación personal. Su poema propone que, antes de hundirnos
en la culpa, analicemos los fallos para transformarlos en el impulso necesario
para ser mejores seres humanos.
Elva
Vásquez Rodríguez: La voz de la tierra y la protesta
Elva
es de padres cajamarquinos pero hualmayana de nacimiento. Cuenta con una
trayectoria respaldada por premios en cuento y poesía. Junto a Zuli Infantas
Verástegui, forma parte activa de la Sociedad de Poetas y Narradores de la
Región Lima, destacando tanto en la creación literaria como en la gestión
pedagógica y cultural del país.
En
esta antología, Elva nos ofrece una poesía de protesta cargada de metáforas exquisitas
con “Aunque luego apaguen mi voz”:
“Camina
con pasos ligeros. ¿Quién es? ¿A dónde va? ¿Ni para qué? / ¡Allá va! /
Empuñando en una mano el chullo, en la otra la impotencia de justicia, / porque
con voz en cuello y enérgica dijo: ¡ya no más!”.
“¿Por
qué bajaste de tus montañas y dejaste la pureza y el encanto de tu puna, / tus
cristalinos ríos y tus montañas con aroma a eucalipto y retamas? / ¡Mi pueblo
ha sido invadido por seres sin conciencia!, dijo. / ¡Mi tierra, mi suelo... el
agua del río cambió su sabor y su cauce, y el aire tiene olor!”.
“Mi
tierra ya no da buena cosecha, ¡su suelo cambió de color! / Se fue el trinar de
las aves, se apagaron las luces de la luciérnaga. / Con mil promesas y mentiras
llegaron a mi pueblo; / sin respuesta alguna procedieron”.
Con
un tono nostálgico, pero profundamente combativo, la autora alza la voz por las
comunidades andinas frente a la degradación medioambiental y el engaño,
convirtiendo la palabra en un escudo de justicia social.
“Abriendo
las entrañas de nuestros cerros, arrasaron sus minerales y usufructo. / Los
tesoros que valen solo para ellos, ¡mas no para mi pueblo!”.
Con
estos versos, Elva Vásquez asume la indignación de cualquier poblador frente a
un modelo extractivista que castiga los territorios sin medir el impacto
ambiental. Su poesía retrata un conflicto latente: la expansión minera que
afecta la salud y la vida de las comunidades ante la indiferencia del gobierno.
Versos
contra la indiferencia y cantos de identidad
Zuli
Infantas Verástegui: El dolor de la infancia desamparada
Zuli
es huancavelicana de nacimiento, licenciada en educación y una maestra con una
profunda sensibilidad social. Desde su juventud cultiva la poesía y la
declamación, inspirada por la obra de César Vallejo. Actualmente conduce el
taller “Persianas del alma literaria” y el programa radial “Caras de la Cultura
- Filial Huaura”.
Tras
publicar recientemente su poemario “Azúcar de colores”, nos regala en esta
antología un desgarrador extracto de “Qué, del yugo miserable”:
“La
tarde tenue / las calles mojadas / la iglesia callada / y en el silencio / de
sus luces que oscurecen / solloza un pobre niño”.
“En
cuestión de segundos / pasa uno… diez… cien… / no sé cuántos más / como espuma
efervescente / crece de repente / detestable indiferencia… / ¡qué va!”.
“De
pálido rostro / como hoja de clavelito otoñal, / sus ojitos / cual dos luceros
entre apagados, / manitas callosas… dolorosas, / cuerpito en desmedro / de
andar despacito / con vocecita temblorosa: / tengo hambre… mucha hambre”.
“¿Quién
me explica / absurdas pruebas? / ¡Creación imperfecta! / ¡Insensatez del yugo
miserable! / Mientras tanto / aumenta el dolor humano / en cada nacimiento en
desamparo, / en el desconsuelo eterno / de tu explicable inexistencia”.
A
través de esta aguda poesía social, la autora utiliza escenarios cotidianos
—las calles, la iglesia y el silencio nocturno— para denunciar el maltrato y el
abandono infantil. El poema es una fuerte crítica contra la indiferencia
ciudadana y la falta de protección hacia los más vulnerables.
Alcibíades
Morales Torres: El orgullo de la identidad huachana
Alcibíades
destaca por escribir poemas muy bien estructurados donde el romanticismo y el
amor filial conviven con un profundo orgullo por su tierra. Sus versos más
bellos suelen estar dedicados a su madre y a sus raíces. En esta ocasión, nos
entrega “Huacho de mis amores”:
“Huacho
de mis amores, / tierra querida. / De valles risueños, alegres, / campiña
florida, por Dios bendecida. / No hay tierra más hermosa y bella / que la
tierra mía”.
Estas
líneas son un canto de pura identidad. Morales Torres describe con devoción las
bondades geográficas, las campiñas y el encanto del lugar que lo vio nacer y
crecer, consolidando a Huacho como el gran motor de su inspiración.
Hernán
Anaya Arce: La metáfora de la libertad absoluta
El
poeta chancayano Hernán Anaya Arce escribe desde temprana edad. Sus obras han
sido publicadas en diversos medios literarios, ha sido antologado múltiples
veces en cuento y poesía, e incluso varias de sus creaciones han sido
ilustradas al óleo. Para Hernán, la poesía es una forma de manifestar su
existencia, cantándole a la naturaleza, a su madre y a la libertad. En este
volumen participa con “Libre quiere ser”:
“El
ave que está en una jaula / sin semblante y sin su canto, / con el sentimiento
vestido a rayas, / tiene el sueño y la mirada profunda / en los ríos, puquios y
manantiales… / Libre quiere ser”.
Así
como los seres humanos valoramos una vida sin limitaciones en sociedad, Anaya
utiliza al ave en cautiverio como una poderosa metáfora. El poema nos recuerda
que los hombres y los animales compartimos el mismo planeta y cumplimos un rol
en él, por lo que el respeto a la libertad debe ser una condición universal
para todos los seres vivos.