La
música folclórica contemporánea tiene una misión clara en el siglo XXI:
recuperar y adaptar los sonidos tradicionales a los nuevos tiempos. Esta
corriente encuentra hoy su mayor fuerza en la música instrumental, un espacio
donde los instrumentos nativos de nuestras regiones cobran un protagonismo
único.
Bajo
esta premisa, y guiados por una profunda pasión, ocho jóvenes entusiastas
decidieron emprender un viaje musical. Su meta fue fundar un grupo de folclore
instrumental que no solo representara a su alma mater, la Universidad Católica
Sedes Sapientiae (UCSS), sino que se convirtiera en un referente de identidad,
integración y convivencia cultural para toda la comunidad estudiantil. Así
nació Takiri UCSS, una propuesta musical cuyo nombre —fiel a sus raíces
quechuas— significa "los creadores de la música".
Fundado
el 10 de diciembre de 2014, el grupo se ha consolidado como la gran revelación
cultural de la institución, ofreciendo un espacio vital donde los estudiantes
pueden manifestar y potenciar su talento.
Detrás
de cada pieza musical hay una historia de aprendizaje y disciplina. Liderados
por su fundador, Jhony Anaya Arce, cada integrante y compositor de la banda se
encuentra en una constante búsqueda de su propia identidad sonora.
Este
proceso de descubrimiento musical posee un valor académico y social muy alto,
ya que florece dentro de las aulas: los músicos logran equilibrar sus
responsabilidades pedagógicas con la práctica del repertorio popular, asumiendo
esta labor como un verdadero compromiso cultural ante la sociedad.
En
sus presentaciones, Takiri rinde homenaje a grandes clásicos del cancionero andino
como El cóndor pasa u Ojos azules, además de diversos pasacalles. Lo hacen
imprimiendo un sello contemporáneo y propio, pero con un respeto absoluto por
la tradición: cuidan la esencia de los autores originales mientras abren paso a
la creación de sus propios temas inéditos.
Hasta
la fecha, la agrupación viene destacando en múltiples escenarios, ganándose el
reconocimiento y los aplausos tanto en los auditorios de la UCSS como en
distintos espacios culturales de la capital.

Nómina
de Integrantes de Takiri UCSS
Jhony
Elmer Anaya Arce: Charango y voz (Fundador)
Elmer
Raymundo Sánchez: Primera guitarra y voz
Rhoydi
Luvick Quiroz Santos: Instrumentos de viento (quena)
Juanito
Cerna Tafur: Instrumentos de viento (quena)
Howard
Ramírez: Batería
Yover
Luciano Juárez Valverde: Bombo, cajón y coros
Fredy
Pajuelo Montañez: Instrumentos de adorno (palo de lluvia y pandereta)
Santos
Rubina Airahuacho: Segunda guitarra y coros
Heber
Luna: Colaborador (edición, filmación y fotografía)
Entrevista
a Jhony Anaya Arce: “La música popular rescata la función de transmitir
emociones y despertar sentimientos”
Jhony Anaya Arce es un joven y polifacético cultor de la música instrumental de cuerda y viento. Lleva el talento en la sangre: una herencia directa de su padre, Guillermo Anaya, quien solía interpretar huaynos en tardes de nostalgia, y de su hermano menor, Héctor, bajista de la conocida banda de rock chancayana Locos de Madera.
Nacido en Chancay, una tierra que conserva vivas sus costumbres y tradiciones, Jhony ha tenido que superar grandes retos para alcanzar sus metas. Hoy, equilibra con éxito su carrera en Ingeniería Ambiental con la dirección musical de Takiri UCSS, consolidando un proyecto identitario que une a jóvenes universitarios a través del folclore.
Comencé
a los 13 años en una agrupación de música cristiana con amigos de mi barrio;
allí aprendí a tocar la zampoña. Como curiosidad, logré descifrar las notas y
los ritmos en un solo día, y ya al día siguiente me encontraba tocando
formalmente con el grupo.
¿Siempre
tuviste el deseo de formar o pertenecer a un grupo musical?
Así
es. Mi gran sueño era fundar una agrupación propia y, sobre todo, plasmar la
música bajo mi propio estilo. Siempre he sentido una fuerte inclinación por
fusionar las corrientes del rock y el folclore.
Muchas
veces el arte se hereda. ¿La música en tu caso viene de familia?
Definitivamente.
Mi padre poseía un oído musical extraordinario y una gran habilidad para
dominar diferentes instrumentos. Era un apasionado; para ser como él, tendría
que volver a nacer. Mi hermano menor, Héctor, también compartía este legado
desde el rock. Heredamos este don tan maravilloso y siempre estaré agradecido
con Dios por otorgarme el arte que alguna vez hizo feliz a mi padre.
¿Con
cuál de los instrumentos musicales te identificas más?
Es difícil elegir, ya que cada instrumento posee una naturaleza única. Las melodías y la brisa de sus sonidos te enamoran de forma distinta. Sin embargo, puedo decir que, al interpretar cada canción con la quena, la zampoña, la guitarra o el charango, logro mantener mis sueños encendidos y encuentro la fuerza necesaria para seguir luchando por lo que quiero.
¿En
el Perú existen muchos grupos de música tradicional popular? ¿Cuál de ellos
influyó en su carrera?
En
realidad, siempre he sido un gran fanático del rock. Por eso solía acompañar a
la banda de mi hermano Héctor, Locos de Madera, a sus presentaciones en
diversos festivales. Si tuviera que definir qué influyó en mí para inclinarme
hacia el género folclórico, diría que fue mirar mis propias raíces. Mis padres
provienen de provincias y eso nos vincula con un sentimiento único hacia
nuestra tierra de origen, Áncash. Además, he tenido la oportunidad de recorrer varias
regiones del Perú profundo; cada rincón que conozco me enamora más de su música
tradicional.
Aparte de perseguir una meta y realizarte como profesional, ¿crees que se cumplió tu sueño musicalmente hablando?
Me
siento muy orgulloso. He logrado descubrir en mí una capacidad de perseverancia
que antes estaba oculta. Hoy puedo dar fe de que todo es posible cuando uno se
lo propone de corazón y se compromete a terminar lo que empezó, aun sabiendo
que habrá trabas y caídas en el camino. Por supuesto, esto no habría sido
posible sin el apoyo inicial de mi familia y de muchas personas. Musicalmente
hablando, considero que todavía tengo un largo camino por recorrer. Una de mis
grandes metas es grabar un disco con temas propios y musicalizar la poesía de
Hernán poeta chancayano, un proyecto que tenemos pendiente. Ya cuento con un par de canciones
inéditas escritas por mí que espero que algún día suenen en la radio.
Al
ser un grupo de jóvenes universitarios, ¿cómo nace la idea de formar la
agrupación Takiri?
El
grupo nació de forma muy casual. Al notar que un compañero tocaba la quena,
otro la guitarra y yo el charango, decidí reunirlos. Empezamos siendo solo
tres. Luego, convoqué a un par de amigos para complementar con otros
instrumentos y, cuando menos lo esperábamos, ya éramos ocho integrantes.
¿Por
qué eligieron el nombre Takiri y qué significa?
Buscábamos
un nombre que fuera fácil de pronunciar y que guardara una relación directa con
nuestra propuesta de música tradicional. Elegimos Takiri, que es una palabra
quechua cuyo significado es "creadores de música".
¿Cuáles
son las novedades para los próximos meses y qué proyectos a futuro tienen con
la agrupación?
El
30 de noviembre nos presentaremos en la UNJFSC (Huacho) y el 9 de diciembre
estaremos en el aniversario de Chancay, y luego ofreciendo lo mejor de nuestro
repertorio en la Universidad Villareal (Lima). Como proyecto a futuro, la meta de Takiri es mantener la
continuidad de las presentaciones y comenzar a estrenar de forma oficial
nuestros temas propios.
¿Alguna
anécdota que recuerdes durante este tiempo con tus compañeros del arte?
(Risas)
¡Esa parte es muy divertida! Al inicio, los compañeros de la universidad, entre
bromas, nos llamaban "los chuchamboys de Huancayo", haciendo
referencia al apelativo que popularizaron los cómicos ambulantes en la
televisión. Nos causaba mucha risa y lo tomábamos con total frescura. Lo
curioso es que, hoy en día, muchos amigos de la facultad quieren aprender a
tocar algún instrumento para unirse a nosotros. Ahora nos toca bromear a
nosotros y decirles, entre risas, que el grupo ya está completo.
En
las redes sociales tienen mucha acogida como grupo de música folclórica
contemporánea. ¿Esto representa un aliciente para ustedes?
Por
supuesto que sí. Cada interacción y visualización en nuestros videos es
emocionante. Nos demuestra que el público disfruta con nuestra propuesta de
música tradicional y nos da el impulso necesario para seguir firmes en este
camino.
Finalmente,
para terminar esta entrevista, ¿qué mensaje le darías a los integrantes de
Takiri?
Les
diría que ya superaron la etapa más difícil de este arte: el inicio. Ya han
encontrado el rumbo para consolidarse. Lo poco que sé y que he podido compartir
con ellos ha sido para darles ese empujón que necesitaban. Cada logro técnico o
meta que se propongan dependerá del esfuerzo individual; los invito a que sigan
luchando por sus sueños y por lo que quieren, porque son dueños de su propio
destino y en esta carrera no existen límites. Deben confiar plenamente en el
gran talento que poseen.




