domingo, 29 de noviembre de 2015

Takiri UCSS: El sonido que une la tradición andina con la juventud universitaria.


Grupo Takiri UCSS

La música folclórica contemporánea tiene una misión clara en el siglo XXI: recuperar y adaptar los sonidos tradicionales a los nuevos tiempos. Esta corriente encuentra hoy su mayor fuerza en la música instrumental, un espacio donde los instrumentos nativos de nuestras regiones cobran un protagonismo único.

 

Bajo esta premisa, y guiados por una profunda pasión, ocho jóvenes entusiastas decidieron emprender un viaje musical. Su meta fue fundar un grupo de folclore instrumental que no solo representara a su alma mater, la Universidad Católica Sedes Sapientiae (UCSS), sino que se convirtiera en un referente de identidad, integración y convivencia cultural para toda la comunidad estudiantil. Así nació Takiri UCSS, una propuesta musical cuyo nombre —fiel a sus raíces quechuas— significa "los creadores de la música".

 

Fundado el 10 de diciembre de 2014, el grupo se ha consolidado como la gran revelación cultural de la institución, ofreciendo un espacio vital donde los estudiantes pueden manifestar y potenciar su talento.






Detrás de los acordes: En busca de un estilo propio.

Detrás de cada pieza musical hay una historia de aprendizaje y disciplina. Liderados por su fundador, Jhony Anaya Arce, cada integrante y compositor de la banda se encuentra en una constante búsqueda de su propia identidad sonora.

Este proceso de descubrimiento musical posee un valor académico y social muy alto, ya que florece dentro de las aulas: los músicos logran equilibrar sus responsabilidades pedagógicas con la práctica del repertorio popular, asumiendo esta labor como un verdadero compromiso cultural ante la sociedad.

En sus presentaciones, Takiri rinde homenaje a grandes clásicos del cancionero andino como El cóndor pasa u Ojos azules, además de diversos pasacalles. Lo hacen imprimiendo un sello contemporáneo y propio, pero con un respeto absoluto por la tradición: cuidan la esencia de los autores originales mientras abren paso a la creación de sus propios temas inéditos.

Hasta la fecha, la agrupación viene destacando en múltiples escenarios, ganándose el reconocimiento y los aplausos tanto en los auditorios de la UCSS como en distintos espacios culturales de la capital.

                                                               
Jhony Anaya Arce



Nómina de Integrantes de Takiri UCSS

Jhony Elmer Anaya Arce: Charango y voz (Fundador)

Elmer Raymundo Sánchez: Primera guitarra y voz

Rhoydi Luvick Quiroz Santos: Instrumentos de viento (quena)

Juanito Cerna Tafur: Instrumentos de viento (quena)

Howard Ramírez: Batería

Yover Luciano Juárez Valverde: Bombo, cajón y coros

Fredy Pajuelo Montañez: Instrumentos de adorno (palo de lluvia y pandereta)

Santos Rubina Airahuacho: Segunda guitarra y coros

Heber Luna: Colaborador (edición, filmación y fotografía)




 

Entrevista a Jhony Anaya Arce: “La música popular rescata la función de transmitir emociones y despertar sentimientos”

 Jhony Anaya Arce es un joven y polifacético cultor de la música instrumental de cuerda y viento. Lleva el talento en la sangre: una herencia directa de su padre, Guillermo Anaya, quien solía interpretar huaynos en tardes de nostalgia, y de su hermano menor, Héctor, bajista de la conocida banda de rock chancayana Locos de Madera.

Nacido en Chancay, una tierra que conserva vivas sus costumbres y tradiciones, Jhony ha tenido que superar grandes retos para alcanzar sus metas. Hoy, equilibra con éxito su carrera en Ingeniería Ambiental con la dirección musical de Takiri UCSS, consolidando un proyecto identitario que une a jóvenes universitarios a través del folclore.

¿Desde cuándo te dedicas a la música?

Comencé a los 13 años en una agrupación de música cristiana con amigos de mi barrio; allí aprendí a tocar la zampoña. Como curiosidad, logré descifrar las notas y los ritmos en un solo día, y ya al día siguiente me encontraba tocando formalmente con el grupo.



¿Siempre tuviste el deseo de formar o pertenecer a un grupo musical?

Así es. Mi gran sueño era fundar una agrupación propia y, sobre todo, plasmar la música bajo mi propio estilo. Siempre he sentido una fuerte inclinación por fusionar las corrientes del rock y el folclore.

Muchas veces el arte se hereda. ¿La música en tu caso viene de familia?

Definitivamente. Mi padre poseía un oído musical extraordinario y una gran habilidad para dominar diferentes instrumentos. Era un apasionado; para ser como él, tendría que volver a nacer. Mi hermano menor, Héctor, también compartía este legado desde el rock. Heredamos este don tan maravilloso y siempre estaré agradecido con Dios por otorgarme el arte que alguna vez hizo feliz a mi padre.

¿Con cuál de los instrumentos musicales te identificas más?

Es difícil elegir, ya que cada instrumento posee una naturaleza única. Las melodías y la brisa de sus sonidos te enamoran de forma distinta. Sin embargo, puedo decir que, al interpretar cada canción con la quena, la zampoña, la guitarra o el charango, logro mantener mis sueños encendidos y encuentro la fuerza necesaria para seguir luchando por lo que quiero.

¿En el Perú existen muchos grupos de música tradicional popular? ¿Cuál de ellos influyó en su carrera?

En realidad, siempre he sido un gran fanático del rock. Por eso solía acompañar a la banda de mi hermano Héctor, Locos de Madera, a sus presentaciones en diversos festivales. Si tuviera que definir qué influyó en mí para inclinarme hacia el género folclórico, diría que fue mirar mis propias raíces. Mis padres provienen de provincias y eso nos vincula con un sentimiento único hacia nuestra tierra de origen, Áncash. Además, he tenido la oportunidad de recorrer varias regiones del Perú profundo; cada rincón que conozco me enamora más de su música tradicional.

Aparte de perseguir una meta y realizarte como profesional, ¿crees que se cumplió tu sueño musicalmente hablando?

Me siento muy orgulloso. He logrado descubrir en mí una capacidad de perseverancia que antes estaba oculta. Hoy puedo dar fe de que todo es posible cuando uno se lo propone de corazón y se compromete a terminar lo que empezó, aun sabiendo que habrá trabas y caídas en el camino. Por supuesto, esto no habría sido posible sin el apoyo inicial de mi familia y de muchas personas. Musicalmente hablando, considero que todavía tengo un largo camino por recorrer. Una de mis grandes metas es grabar un disco con temas propios y musicalizar la poesía de Hernán poeta chancayano, un proyecto que tenemos pendiente. Ya cuento con un par de canciones inéditas escritas por mí que espero que algún día suenen en la radio.

Al ser un grupo de jóvenes universitarios, ¿cómo nace la idea de formar la agrupación Takiri?

El grupo nació de forma muy casual. Al notar que un compañero tocaba la quena, otro la guitarra y yo el charango, decidí reunirlos. Empezamos siendo solo tres. Luego, convoqué a un par de amigos para complementar con otros instrumentos y, cuando menos lo esperábamos, ya éramos ocho integrantes.

¿Por qué eligieron el nombre Takiri y qué significa?

Buscábamos un nombre que fuera fácil de pronunciar y que guardara una relación directa con nuestra propuesta de música tradicional. Elegimos Takiri, que es una palabra quechua cuyo significado es "creadores de música".

¿Cuáles son las novedades para los próximos meses y qué proyectos a futuro tienen con la agrupación?

El 30 de noviembre nos presentaremos en la UNJFSC (Huacho) y el 9 de diciembre estaremos en el aniversario de Chancay, y luego ofreciendo lo mejor de nuestro repertorio en la Universidad Villareal (Lima). Como proyecto a futuro, la meta de Takiri es mantener la continuidad de las presentaciones y comenzar a estrenar de forma oficial nuestros temas propios.

¿Alguna anécdota que recuerdes durante este tiempo con tus compañeros del arte?

(Risas) ¡Esa parte es muy divertida! Al inicio, los compañeros de la universidad, entre bromas, nos llamaban "los chuchamboys de Huancayo", haciendo referencia al apelativo que popularizaron los cómicos ambulantes en la televisión. Nos causaba mucha risa y lo tomábamos con total frescura. Lo curioso es que, hoy en día, muchos amigos de la facultad quieren aprender a tocar algún instrumento para unirse a nosotros. Ahora nos toca bromear a nosotros y decirles, entre risas, que el grupo ya está completo.




En las redes sociales tienen mucha acogida como grupo de música folclórica contemporánea. ¿Esto representa un aliciente para ustedes?

Por supuesto que sí. Cada interacción y visualización en nuestros videos es emocionante. Nos demuestra que el público disfruta con nuestra propuesta de música tradicional y nos da el impulso necesario para seguir firmes en este camino.

Finalmente, para terminar esta entrevista, ¿qué mensaje le darías a los integrantes de Takiri?

Les diría que ya superaron la etapa más difícil de este arte: el inicio. Ya han encontrado el rumbo para consolidarse. Lo poco que sé y que he podido compartir con ellos ha sido para darles ese empujón que necesitaban. Cada logro técnico o meta que se propongan dependerá del esfuerzo individual; los invito a que sigan luchando por sus sueños y por lo que quieren, porque son dueños de su propio destino y en esta carrera no existen límites. Deben confiar plenamente en el gran talento que poseen.