martes, 18 de agosto de 2026

CONVOCATORIA OFICIAL: THE NOBLE LAUREATE AWARD – PERÚ

 



Mi más sincero agradecimiento a Luisa Camere, destacada poeta, escritora, promotora cultural internacional y presidenta del Premio Nobel Laureado, por la valiosa oportunidad de integrar el comité del NAC. Es un verdadero honor formar parte de este selecto grupo de escritores y unir fuerzas en favor de la literatura. ¡Un saludo muy especial y agradecido a todo el equipo académico con el que compartiré este camino!

Miguel Tovar, promotor e incansable difusor de la literatura en esta parte de la región Lima.



Miguel Tovar Ccoa

¡Un homenaje más que merecido! Con gran orgullo, celebramos a Miguel Tovar, promotor e incansable difusor de la literatura en esta parte de la región Lima. Su entrega y pasión por las letras serán reconocidas formalmente en la FERLIT, feria que se llevará a cabo en la histórica ciudad de Huacho y que este año se viste de gala para rendirle un profundo homenaje a su persona. ¡Gracias, maestro, por sembrar cultura!



Miguel Ángel Tovar Ccoa (Chancay, 14 de noviembre de 1976) es un destacado poeta, artista plástico y gestor cultural peruano. Su nacimiento, coincidente con el Día del Bibliotecario Peruano, anticipó una vida indisolublemente ligada a los libros. Crecido en Huaral en un hogar humilde y de profundos valores, su infancia transcurrió entre la naturaleza del valle y los viajes de sus padres por las cooperativas agrarias de la zona, vivencias que moldearon su identidad libre.

Su formación literaria se nutrió de los mitos y leyendas narrados por su abuela paterna, Felícita Loza, y del estímulo constante de sus padres. A los seis años descubrió el emblemático puesto de libros Magazine de Jesús «Pecho» en Huaral, que se convirtió en su refugio diario de lectura. En 1986, su maestro Óscar Fuente lo impulsó a leer El mundo es ancho y ajeno de Ciro Alegría, obra que despertó su imaginación y lo motivó a escribir cuentos escolares. Influenciado también por las décimas de Nicomedes Santa Cruz y el realismo de David Shobin, comenzó a forjar su propia voz.

Aunque inició estudios de derecho, las dificultades económicas lo llevaron a entregarse por completo al arte y la literatura. En 1994 publicó su primer poema, «Manitos», y en 1995 su celebrado relato «El naranjero de las cadenas».

Pronto se consolidó como un dinamizador clave de la movida cultural en la región Lima Provincias a través de diversos hitos:

CREA ART & LIT: Su sello editorial independiente, fundado originalmente en 1992 bajo el seudónimo La Pluma del Fénix.

Alianzas: Miembro de la Asociación Peruana de Literatura Infantil y Juvenil (APLIJ) filial Huaral.

Colectivos: Cofundador del Círculo Literario Huaralino (1999) y de la Asociación Cultural Identidad (2005).

Partner Perú: Organización cultural fundada en 2017 para impulsar las industrias creativas locales.

Actualmente es docente de artes plásticas en el Colegio Ingeniería de Huaral e integra la Sociedad de Poetas y Narradores de la Región Lima (filial Chancay).

Obras destacadas

Su producción literaria incluye los poemarios Alma de niño (2011), Sociedad (2023) y Atardecer del Ayer (2026), las antologías Plumas libres (2022) y Hojas al viento en otoño (2023), y el cuento Saltan las pulgas (2024). Su infatigable labor cultural recibirá este año un merecido homenaje central en la Feria del Libro de Huacho (FERLIT)

 

 

lunes, 10 de agosto de 2026

Breve ensayo: El hilo invisible entre Sebastián, Floriza y Kafka



 

 Hernán Anaya Arce:

Cruzar el umbral de una página de Franz Kafka es abrir un espejo que se triza frente a nosotros. Para mí, ese laberinto comenzó con mi abuelo Sebastián. Él fue juez en algún tiempo, pero, por, sobre todo, fue un empedernido lector obsesionado con las letras. La vida no le dio la oportunidad de convertirse en el escritor que siempre soñó; sin embargo, en medio de la difícil situación económica de nuestro hogar, me eligió para heredar su ilusión. Me mandaba a leer en su enorme biblioteca, un universo propio repleto de libros, revistas y periódicos amarillentos de los años 60. Gracias a su visión, entendí temprano que la literatura disuelve las barreras del tiempo, provocando el encuentro definitivo entre nuestras soledades y la de Kafka.

La primera soledad es la del propio autor praguense. Aquel hombre frágil que tomó su aislamiento, su dolor y su desconcierto ante la existencia, y los convirtió en arquitectura literaria. Kafka no huyó de sus fantasmas, sino que los nombró. Su dolor dejó de ser una condena privada para transformarse en un testimonio universal sobre la vulnerabilidad y la resistencia humana ante la adversidad.

La segunda soledad es la mía, una que se tejió bajo el cielo gris de los años 80. Eran tiempos de una crisis económica asfixiante, donde la escasez golpeaba con fuerza. En medio de ese desamparo, cuando yo apenas era un adolescente que ya escribía poesía, la tragedia nos alcanzó: mi madre, Floriza, falleció prematuramente a los 40 años. En su lecho de muerte, mirándome a los ojos, me entregó un mandato sagrado: «Nunca dejes de escribir». Aquel juramento fue mi pacto de resistencia contra el absurdo de un entorno que pretendía borrarnos los sueños.

Durante décadas, esa doble promesa cargó el peso de lo invisible. Pero la perseverancia fue mi trinchera. Hoy, al ver mi ilusión convertida en realidad, sé que la literatura es el triunfo de la fragilidad sobre el destino. Reconocerse en las sombras de Kafka nos rescata de la intemperie; nos demuestra que la carencia puede transformarse en arte. En el cumplimiento de mi palabra a Floriza y en el legado de mi abuelo Sebastián, la soledad deja de ser un vacío. Se vuelve poesía.

Héctor Rosas Padilla, Trayectoria en Literatura y Periodismo


Por Miguel Ángel Tovar Ccoa

Destacado literato cañetano (Perú) reside en Estados Unidos, es socio honorario de la Sociedad de Poetas y Narradores de la Región Lima Provincias (SPyNRLP). En su pluma literaria nos muestra una poética trascendental del día a día, entre una sociedad latinoamericana y una que no duerme. El joven poeta Julio Barco refiere que Rosas se aproxima a poetas como Málaga, Arteaga y la Hoz, en su estilo conversacional. Así mismo, su libro “La Niñez y el Demonio de la Soledad” es un tratamiento complejo de la psiquis infantil en éstos tiempos acelerados de tecnología en donde la soledad juega un papel dañino en las futuras generaciones; el planteamiento de Héctor Rosas tiene una similitud al libro “Ni Frágiles Ni Idiotas” de Fátima García Duval y José César Perales, que trata de lo cotidiano, la identidad y su relación con el mundo social tecnológico, que trae consecuencias psicológicas en los niños y puede afectar su futuro educativo y profesional.

El poeta Rosas, en su libro “De Repente, el poema” nos ilustra un panorama social realista que enciende la esencia de la semilla como fuego simiente muy relacionado a poemas de Miguel Ildefonso, Julio Barco y otros, en un contexto que lo explica José Diez Salazar de Hora Zero al hablarnos del “cosmos” en una sola unidad del tiempo y con el tiempo. En el poema “Creación”, Rosas dice:///... ahora que hasta la soledad me niega su presencia. ///... Hago que existas/ para no morir de soledad...”



 *LA POESÍA*

Es la hora en que la sangre bulle

como la tinta en el lapicero.

La hora en que te invoco

y tú no te haces esperar.

Entonces te vas conmigo

al lecho de brasas y azucenas

donde te desnudas y me desnudo.

Eres una ciruela

fuera de su cáscara.

Una ciruela opresa en mis labios,

Una fruta nocherniega

gimiendo y tiritando de pasión.

Entonces me pides

que te convierta en palabras

que te tienda en la página

para hacer el amor.


Héctor Rosas, también quedó en el segundo lugar con su colección de versos “El Poeta Muere tras cada Poema” en el concurso literario Jaime Suarez Quemain, organizado por Editores Unidos Salvadoreños, así lo comenta el ilustre poeta Julio Solórzano Murga.

En su faceta periodística ha entrevistado a Raúl Castro (hermano de Fidel Castro), Emilio Estefan, Santana y al ex presidente nicaragüense Arnoldo Alemán, entre otros personajes, así como formó parte del equipo de prensa que trabajó con el ex primer Ministro Edgardo Mercado Jarrín y con la presidencia de la república. 




Ganó el concurso “El Mejor Reportaje” organizado por el diario “El Comercio” (Perú). Publicó el libro de ensayos “La Educación y los Hispanos en los Estados Unidos de América” y fue homenajeado por la SPyNRLP en el Primer Encuentro de Poetas y Escritores 2015, en Cañete – Perú.



Dos de sus libros de ensayos fueron publicados en Filipinas por la mundialmente famosa *EDITORIAL PALIBRIO*. Su libro *LA EDUCACIÓN Y LOS HISPANOS EN LOS ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA* ha sido materia de estudios en algunos centros de estudios superiores de Puerto Rico y México. La aparición de esta obra motivó que *UNIVISIÓN* le entrevistara en dos oportunidades. Poemas y relatos suyos figuran en antologías realizadas en España, Massachusetts, Perú y México.





Hernán Anaya Arce:

Comentario del poema “MUJERSELVA”


 MUJERSELVA, hermoso poema. Un canto a la omnipresencia del amor y a la complicidad erótica. A través de una profunda conexión con la naturaleza, el poeta expresa cómo la figura de su amada lo acompaña a todas partes, transformando la soledad física en una íntima comunión de deseos. Rosas, en este poema utiliza una expresión lírica de amor intenso, deseo y nostalgia, donde el yo lírico (el poeta) se siente embriagado por el recuerdo y la presencia espiritual de su amada mientras se encuentra a solas en la naturaleza. Héctor, describe a la mujer como algo natural, bello y sonoro, como parte del paisaje idílico. una fusión entre la mujer y la frescura del entorno. Utiliza elementos sensoriales tropicales para evocar su presencia física y sensual

En estos versos, el poeta evoca a su amada. Aunque está solo físicamente, no lo siente así. La conexión es tan fuerte que ella está presente en su mente y su espíritu, la naturaleza ya conoce esta rutina; sabe que él siempre habla o piensa en ella, por lo que su amor forma parte del entorno. Mientras él admira la belleza salvaje del paisaje, imagina la belleza íntima y erótica de su pareja en casa, preparándose para el encuentro amoroso.

Para el poeta su amada forma parte de la creación más pura. Ella representa la belleza, la naturaleza, la inocencia, la perfección y la luz del mundo, y simboliza una conexión profunda y espiritual. 


domingo, 9 de agosto de 2026

Crónica de un reencuentro de la Generacion del 70


Juan Carlos Lázaro (Lima, 1952 - 2023) fue un destacado poeta, periodista y editor peruano, perteneciente a la emblemática Generación del 70. Estudió Periodismo, profesión que ejerció con rigor analítico en diversos medios de comunicación y en el ámbito institucional. Su obra lírica destaca por una notable economía verbal, una atmósfera de sutil melancolía y una profunda reflexión sobre el tiempo, el olvido y la condición humana. Entre sus poemarios más celebrados se encuentran “Entre la sombra y el fuego” y "La casa y la hojarasca". A lo largo de su trayectoria, mantuvo una postura firme contra la comercialización banal del arte, defendiendo la pureza y la trascendencia de la palabra escrita. Su estilo, caracterizado por una depurada sencillez y un tono crepuscular, le otorgó un lugar singular y respetado en las letras contemporáneas de su país. Su partida dejó un vacío profundo en la comunidad intelectual, que hoy lo recuerda como una de sus voces más íntegras y preclaras.

Juan Carlos Lázaro, Héctor Rosas y Hernán Anaya.  

Crónica de un reencuentro de la Generación del 70

Por: Hernán Anaya Arce

Tras el curso de los años, el destino propició el reencuentro entre Héctor Rosas Padilla y Juan Carlos Lázaro, dos de las voces más preclaras y singulares de la generación poética del 70 en el Perú. Como testigo de excepción y depositario de la entrañable amistad de ambos, asistir a esta cita constituyó un hito histórico personal. Lázaro, poseedor de una dilatada trayectoria en el periodismo y de las letras, encarnaba en su cotidianidad esa rara virtud de la sencillez y el carisma. Por ello, recibir de sus manos un ejemplar de la revista SOL Y NIEBLA que editaba con Héctor Rosas enriquecido con su rúbrica y una dedicatoria personalizada, trascendió el mero formalismo para convertirse en un honor imperecedero.

Compartir la mesa con estos dos hombres de letras y participar activamente en sus deliberaciones fue un ejercicio de memoria viva. Las anécdotas desgranadas por el periodista Héctor Rosas Padilla sobre los años idos no solo rescataron el devenir de su época, sino que reactualizaron el ímpetu juvenil de sus inicios profesionales. Ambos intelectuales compartieron en su juventud las aulas del periodismo militante y los pasillos de Palacio de Gobierno, donde ejercieron el oficio periodístico con rigor analítico. Escucharlos dialogar, evocar y confrontar el pasado fue, en esencia, asistir al renacimiento de una época dorada; un privilegio que honra la memoria de quienes conocimos a Juan Carlos Lázaro.

Juan Carlos Lázaro y Hernán Anaya.  

Aquella tarde quedó cincelada en la memoria como un encuentro inolvidable, aderezado con los sabores ancestrales de la Amazonía de Rodríguez de Mendoza. La cecina y el locro amazonense y las yucas fritas nacido de las virtuosas manos de Alcira, esposa de Héctor, se erigió como un manjar excelso para la delicia de nuestros paladares. Así, entre la calidez familiar y el fervor de la palabra, Héctor, Juan Carlos, Yen y yo sellamos una jornada de comunión literaria.

Al ganar la avenida, el destino me concedió el privilegio de compartir el último viaje en taxi con Juan Carlos Lázaro. Mi trayecto concluyó en la Panamericana, mientras él seguía su rumbo hacia el horizonte. En la brevedad de esos minutos, desgranamos la compleja realidad política del país y desentrañamos el panorama de las letras, donde lamentaba la proliferación de antologías comerciales que desvirtúan la esencia del arte. Desde aquel crepúsculo, atesoro en el alma su fraterno abrazo de despedida, un eco eterno del gran poeta mayor que hoy escribe desde la inmortalidad.

 

La casa y la hojarasca

La hojarasca y el agua detenida
son todo lo vivo y lo real
de este patio y de esta casa.
El resto son fantasmas.
Que lo diga sino el centinela rojo
que dormita en el torreón de la esquina
y que sueña con la próxima batalla.
La sombra del general
se mueve tras las persianas.
Con él van su kepí, sus charreteras,
su sable, sus botas, su capa.
En su recámara crepuscular
a la luz de una vela escribe
con mano trémula: “A la patria…”
El caballo blanco relincha,
agita su cola en el aire
espantando a una mosca lunática.
Una criada vestida de luto, pálida,
prepara la mesa para la cena
a la que sólo acuden
entre candelabros dorados
el pasado, el polvo, la nada.
El resto son fantasmas.


En este poema, la quietud devora el espacio para fundar un territorio donde el tiempo se ha congelado entre la hojarasca y el agua detenida, habitada por la melancolía de un general que escribe una proclama inconclusa a la patria. Los objetos de gala militar y el caballo blanco no son ya símbolos de victoria, sino reliquias que arrastran el peso de un glorioso ayer. El poema no retrata una vivienda real, sino el ocaso de un mundo donde los seres tangibles se extinguen ante la imponente presencia del polvo y el olvido. Así, la casa se transforma en un mausoleo lírico donde los únicos moradores eternos son el pasado y la nada.

Nota bibliográfica: El poema analizado pertenece al libro La casa y la hojarasca (2001) del poeta peruano Juan Carlos Lázaro (1952-2023).



jueves, 6 de agosto de 2026

Sonrisa cautivadora


 Foto: María del Carmen Samaritano

Sonrisa cautivadora

Tu sonrisa más que cautivadora,

Tiene el brillo de la mañana

Cuando el sol toca el muelle

Y despierta a las gaviotas.

 

Es marea que sube lento,

Espuma que no rompe,

Calma que se queda en pecho

Cómo el mar en días de calma

 

Si el mar de Chancay es inmenso,

Tu risa es su mejor secreto:

Un pedacito de horizonte

Que se queda en la cara

Y no se lleva el viento.