Un perfil en forma de «S»
Praxíteles, escultor ateniense del siglo IV,
muéstrate como los dioses en este siglo XXI
para esculpir el encanto y la eterna belleza
de la mujer que emerge en el horizonte.
No solo el mar está desnudo y excitante,
sino que muestra su piel azul y transparente,
como la diosa que se forma en la arena,
en cuyo espacio hay un vivo reflejo.
Praxíteles, escultor de manos admirables,
has de ese cuerpo perfecto un monumento,
forma sus hermosas facciones en armonía,
desde su talón hasta su negra cabellera, en arte.
La sinuosidad y morbilidad de sus curvas
nos deja perplejos a ti y a mí,
mostrando la seducción y el efecto erótico
como la Venus de Cnido, creación perfecta.
Los griegos adoraban la belleza de Afrodita;
los romanos hacían réplicas de Venus.
Hoy, en la era contemporánea del siglo XXI,
a la belleza le dedicamos versos y rimas.
Qué diría Plinio el Viejo al verla así:
«Qué bonitos ojos que irradian esplendor,
qué curvas praxitelianas en forma de S»,
exclamaría: «¡Por qué naciste, divina mujer!».

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