sábado, 30 de julio de 2016

OSCAR CASTILLO BANDA EXCELSO POETA Y EXCELENTE MAESTRO DESCANSA EN PAZ..




A la memoria de Óscar Castillo Banda (Amigo y poeta, nacido en Puña-Tacabamba y fallecido el día de hoy, en Huacho-Lima).

© AUTOR: Javier Villegas (Perú). - Lambayeque, 30/7/2016.


EL DÍA DE MI MUERTE


El día de mi muerte que haya fiesta,
fiesta con pututos, quenas, zampoñas,
antaras, pinkullos, bombos, chirimías,
en cada lágrima suya poesía; 
que haya un concurso de pájaros, 
sobre la hoguera de la vida, 
en cada letra de la palabra amor, 
una vieja lámpara encendida. 

El día de mi muerte, no miren al cielo, 
ese lugar, jamás fue un camino elegido, 
con fruición, mírense unos a otros 
y en cada mirada suya, 
ascenderé del abismo oscuro, 
porque yo jamás estaré muerto,
si en su latir no escucharon mi vahído.

El día de mi muerte que haya vino, 
música, empanadas, poesía,
para los hipócritas que no haya cabida, 
que la palabra esté dada, cuando haya que darla.

No se miren unos a otros, 
no trasmitan culpa en su mirada,
no empuñen el puñal para desgarrarse las venas,
si me ofendieron no hagan mea culpa,
quédense con la culpa, en la frente,
en su mirar, en sus costados..
Con la vida se viene, con la muerte se va, 
con la vida unos se apagan en un solo tic tac, 
con la muerte otros crecen hasta la eternidad.




Oscar Castillo Banda al lado de sus padres, en el caserío de Puña, distrito de Tacabamba- Chota,

 


sábado, 7 de mayo de 2016

EDUARDO GONZÁLEZ VIAÑA Y HÉCTOR ROSAS PADILLA.


La más bella palabra en labios de una persona hacia el ser amado o el más sublime de los escritos donde figura la palabra Madre es algo que no se puede comparar con ninguna de las emociones que existe en el mundo. Aquí  publico dos textos a modo de reflexión y dedicatoria que escriben dos autores nacionales de reconocida trayectoria dedicados al ser que les dio la vida.

_Una madre podrá tener muchos hijos, pero un hijo solo puede tener una madre.
_ Si tienes a tu madre cerca de ti cuídala y dale todo tu amor, se lo merece.


Estrellas en el firmamento

CUENTO LAS ESTRELLAS CON LOS OJOS CERRADOS

Esta tarde me han llamado del Perú, y lo que me han dicho significa que el mundo se ha terminado. Resulta curioso, por eso, escribir esta carta que no tendrá letras de imprenta ni papel periódico, tampoco remitente ni menos destinatario, porque ustedes y yo, amigos lectores, ya no estaremos mañana sobre el mundo, o tal vez nos habremos quedado dormidos para despertar de aquí a diez mil años.

Aun en el caso de que ustedes no estén muertos ni el mundo se haya terminado, habrá ahora de todas formas un adiós en mi vida, y será el más grande. “Mamá está muy malita, parece que se le cansó la vida, y el médico piensa que ya no hay esperanzas…” –me comunica mi hermana María del Pilar, y agrega que el sacerdote ha llegado y se ha ido, y se olvida de contarme que un ángel se ha quedado cuidando de doña Mercedes, y quizás la está peinando ahora mientras la torna joven y ligerita para que pueda acompañarlo más tarde por esos andares del cielo.

Y por eso mi adiós es tan grande y numeroso. Adiós tendré que decir a oriente y a occidente, y adiós al norte y al sur, porque ella era mi norte y sur, y también mi oriente y occidente. Adiós le digo a mi sombra porque ella me la obsequió. Y mi adiós comprende al caballo alado que dibujó para mí, a los barcos y a los aviones de papel, a la Luna silenciosa, al Sol paternal, al mar transparente y a los cerros soñados de mi tierra, porque a todos ellos los inventó para mí, y adiós por fin a las piedras, a las gaviotas, al pan, a las nubes y al vino, porque todo vino se va con ella. Adiós al adiós, y adiós.

Aquí entre nosotros, de todas formas, creo que dos de sus invenciones van a sobrevivir en esta hora de los adioses. La primera es la palabra escrita, y voy a explicarles por qué. Cuando yo tenía cinco años de edad, una maestra, aburrida de lidiar con un niño sumamente distraído, le dijo a mi madre: “Doña Mercedes: creo que Eduardito no llegará a leer ni escribir. En todo caso, no me parece que pase de la letra “d”. Pero no se preocupe; ya ve cómo el general Odría ha llegado incluso a ser presidente del país”.
Mamá sonrió, agradeció y me sacó del jardín de la infancia, pero ese mismo día en la casa, todas las cosas tenían pegado un cartelito con su nombre, y así supe que la mesa se escribe como se escribe, que la silla tiene cuatro patas pero no camina, y que el tordo vuela, y mi mamá es hija de mi abuela, que la casa se sostiene sobre dos sílabas y la bicicleta sobre dos ruedas, que los barcos navegan en un cielo morado y que el mundo es redondo, tan redondo como la vida, y así aprendí también el color de los colores y la duración de los años, las estrellas, los toros y los peces, y hoja por hoja, aprendí a conocer el árbol de la vida.

No sé si alguna vez doña Mercedes se subió a la Luna para ponerle un cartel escrito, pero a los dos meses Eduardito sabía leer, y ya había decidido pasarse toda la vida aprendiendo a escribir. Creo que fue una conspiración en la que todos tomaron parte; mamá se convirtió en mi diccionario parlante; mi padre me obsequió una pluma fuente y un corazón sin límites, y mi abuelo materno compartió conmigo, a mis ocho años, la lectura de Dante Alighieri y de Gustave Flaubert, en sus originales italiano y francés, porque suscribía la teoría de que los niños nacen con el conocimiento de todos los idiomas, y hay que leer con ellos para evitar que se les pierdan las palabras.

El otro regalo de mi madre fue mucho más sencillo, pero más poderoso: me tomó de la mano derecha y me enseñó a persignarme y a hablar de tú a tú con el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo; y ese obsequio me ha tornado indestructible porque me hizo saber que no termino en mí mismo.

La palabra escrita me demuestra cada día que somos inmortales y me hace conocer los nombres numerosos del amor. El signo de la cruz me ha hecho hermano de todos los hombres y partidario de todas las ideas y ocupaciones generosas que he encontrado en la vida, y así podré ser simultáneamente cristiano y socialista, realista y mago, abogado y astrónomo, periodista y profesor, y por fin autor de libros y buscador empecinado de la palabra perdida.

Por obra y gracia de estos dos regalos de mi madre, todo volverá a amanecer mañana después de este fin del mundo, y si esta noche miro fijamente hacia los cielos del sur, y cierro los ojos, podré ver el punto de la galaxia en donde vuela ahora la estrella de mi madre con todo ese brillo que vence a la oscuridad sin fin y que llega a mí desde atrás de las lágrimas.

Eduardo Gonzáles Viaña (1941) poeta peruano, Chepén, Perú 

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(Reflexión)

¡Qué grande y asombrosa fue mi madre! Asombrosa por su manera de amar a sus hijos, como solamente las gaviotas aman al mar. Por perdonarnos cuantas veces le hacíamos llorar lágrimas de sangre. Asombrosa por defendernos como una leona de la envidia y la avaricia. Por convertir los pedregales en campos de tubérculos para que el pan no faltara en nuestra mesa. Pero fue más asombrosa aún porque no sabiendo leer ni escribir fue luz en nuestro camino, y luchó a la par con mi padre para que no solamente aprendiéramos lo que ella no sabía, sino para que fuéramos personas ilustradas.

Sí, la verdad es ésta: mi madre sólo conoció algunas letras del abecedario, aunque estoy seguro que le hubiera gustado leer la biblia o escribir un poema, pero lo que sucede es que ella nació en una época en que la escuela no debía estar en los sueños de las mujeres del campo.

Para el mundo, mi madre fue una iletrada, alguien que vivió en las tinieblas. Y el mundo está en lo cierto si nos ceñimos a lo que significa no saber leer ni escribir. Pero si nos olvidamos del diccionario y medimos a las personas por la enormidad de su corazón y lo asombroso de sus acciones y cualidades ¿en qué situación queda mi madre? ¿Acaso las madres necesitan saber leer y escribir para ser mejores que sus hijos? Ellas lo son desde el momento en que comenzamos a habitar su vientre, y ya por siempre lo serán, y jamás se envanecerán de ello como lo hacemos, a veces nosotros, los que no queremos entender que nunca se es mejor o más grande que cuando se es humilde.

¡Quién mejor que mi madre para darnos lecciones, cada segundo de su vida, sobre cómo amar al prójimo como a nosotros mismos! ¡Sobre cómo perdonar a nuestros ofensores! ¡Quién mejor que ella para enseñarnos los misterios del mar y los secretos del campo y los sembríos! ¡Para mostrarnos las armas precisas para salir adelante! ¡Quién como ella para señalarnos el mejor de los caminos: la educación! ¡Quién mejor que mi madre para poner la calma donde había tormenta.”Pero hijo, cálmate y escúchame…” me decía durante mis largas charlas con ella. Y yo la escuchaba nomás, a veces maravillado, y entre mí me decía cuánta luz hay en tus palabras, madre, y qué ignorante soy en muchas cosas de la vida.

Ay mísero de mí que creo haber aprendido casi todo. Sin embargo, a cada instante tropiezo con la misma piedra, y a veces confundo los caminos. Ay mísero de mí que he leído tratados de psicología y sin embargo no puedo llegar a lo más recóndito del alma de los seres humanos, como tampoco puedo calmar a la ira o a la angustia como lo hacía mi madre, con tan solo pronunciar una palabra o dar una mirada.

Mi madre fue dulzura, fortaleza, paciencia, paz, sacrificio, sudor, lágrimas, perdón, entrega y bendición. Pero sobre todo fue amor, bondad y luz, mucha luz, ese prodigioso lamparín a kerosene que, en un primer momento, alumbró nuestra casa de quincha, nuestra infancia. Ese prodigioso lamparín a kerosene que, bajo otras formas, estuvo en nuestra juventud, y lo estará hasta el final de nuestros días, envolviéndonos, acariciándonos, y hablándonos con su deslumbrante luz.

Recién ahora alcanzo a comprender por qué mi madre era todo esto y mucho más. Porque ella, como todas las grandes madres, tuvo mucho del sol, mucho del pan, mucho de la miel y un poco de Dios.

Héctor Rosas Padilla (1951) poeta peruano, Cañete, Perú.

articulos tomados del blog:

_ El Correo de Salem

_ Hola Florencio



miércoles, 4 de mayo de 2016

"BODAS DE ORO" I. E. 20391 "JORGE BRAVO DE RUEDA QUEROL" 1966 - 2016


I.E. 20391 “JORGE E. BRAVO DE RUEDA QUEROL”

Hernán Anaya Arce (ex alumno)

La Gloriosa Institución Educativa Emblemática Jorge E. Bravo DE Rueda Querol, cumple este 12 de Mayo 50 años al servicio de la educación, forjadora de varias generaciones de Chancayanos. Su primera promoción egresó en el año 1971 y desde allí 44 promociones han salido de sus aulas,  en donde se han forjado hombres de bien, ciudadanos profesionales que cumplen un rol de jerarquía en la sociedad para el progreso de su comunidad y un mejor porvenir.

Con motivo de conmemorarse los primeros cincuenta años  de Vida Institucional dentro de la Región Lima Provincias la I. E. 20391, dará inicio este 01 de mayo por sus BODAS DE ORO con un desfile general donde participaran alumnos y ex alumnos dando realce el medio siglo de abnegada labor en la formación de niños. Las actividades continuaran durante la semana, el 7 habrá un almuerzo de camaradería y el 12 de mayo en su día central cerrara con broche de oro.

Quienes han pasado por sus aulas hoy, recordaran con nostalgia la adolescencia vivida mientras se educaban aquí,  la alegría de estrecharse en un abrazo con los que fueron  compañeros de carpeta y reencontrarse con los que fueron nuestros maestros Un agradecimiento eterno a todos ellos por haber realizado la labor de llevarnos por el  camino del bien. Retornar después de medio siglo a las aulas de nuestro colegio nos llena de emoción, de sentimientos encontrados, de nostalgia por los años vividos en sus salones. Una inmensa gratitud nace del corazón por todos los beneficios obtenidos en la emblemática “ESCUELITA” como lo llamábamos de cariño.

Cincuenta años pasaron y es como si fuera ayer, quién no recuerda los recreos, el juego de canicas, las figuritas y los famosos barquitos de papel, transcurrieron cinco décadas y en el tiempo todos tomamos diferentes rumbos porque Dios lo quiso así, hoy por cosas del destino ocupamos un lugar en la sociedad a ser útiles a la familia y a nuestro distrito de Chancay. Como olvidar esos momentos vividos, una escuela ambientado en los años sesenta, salones de triplay que antes eran oficinas de la estación de ferrocarril que nos cobijo durante cinco años de estricta formación.

Hay muchas razones para festejar, muchas razones para hablar de este momento que difícilmente se olvidaran, mi alma mater está cumpliendo cincuenta años de vida institucional todos nos sentimos orgullosos de sus “BODAS DE ORO” especialmente de los que salimos de sus aulas.

Damos gracias a Dios por permitirnos en esta nueva oportunidad, rendir homenaje a la I. E. 20391 “JORGE BRAVO DE RUEDA QUEROL” Colegio, Maestros y Alumnos, sin cuya conjunción no hubiera sido posible cultivar nuestras mentes.

ALMA MATER 1966 – 2016     “BODAS DE ORO”

Alma Mater de la educación Chancayana el C. E. publico 20391 “JORGE BRAVO DE RUEDA QUEROL” tiene como partida de nacimiento la R. D. N° 2441 del 12 de mayo de 1966. En sus inicios tuvo como nombre la escuela estatal mixta N° 4166 llamada cariñosamente “LA ESCUELITA”

DIRECTORES DEL COLEGIO

1966 – 1967    Prof.  Obdulia, VILCHEZ FLORES
1972 – 1973    Prof.  Toribio,  MEDRANO ALVARADO
1974 – 1979    Prof.   Armando, APOLINAR VERA
1980 – 1986    Prof.  Guillermo, HUANDO URIBE
1987 – 1991    Prof.  Guillermo, MEDINA FERREYRA
1991 – 1992    Prof.  Blanca, FELIX ESPINOZA
1992 -  1993    Prof.  Lic. Maura, ARTEAGA ALEGRE
1993 – 2002    Prof. Lic. Emma PACHECO DIAZ
2003 – 2004    Prof. Lic. Marco, HUARANGA ALMERCO
2005 – 2006    Prof. Lic. Luis, ALONZO BARRETO
2007 -  2008    Prof. Lic. Teófilo, SILVESTRE PASCO
2009 – 2010    Prof. Lic. Luis, ALONZO BARRETO
2011 – 2012    Prof. Lic. Elia, SOLARI CAVEDUQUE
2013 -  2014    Prof. Lic. Robert INCA UCHARIMA     
2015 – 2016    Prof., Lic. Zaida, GONZALES CARRILLO.

viernes, 22 de abril de 2016

AÑOS MARAVILLOSOS EN LA ESCUELITA 20391




AÑOS MARAVILLOSOS EN LA ESCUELITA 20391

Escribe: Hernán Anaya Arce.

Era el año 1974 cuando por primera vez llegue al colegio 20391, después que mis padres buscaron la vacancia en diferentes instituciones de la época, sin conseguirlo, pero gracias a Dios mi destino se quedaría ahí.

Aún recuerdo como transcurrieron los primeros años en la escuelita y las horas que pasamos  sentados en la carpeta, frente a la pizarra deletreando las silabas del famoso Coquito, y mientras pasábamos los grados entre libros de lectura no podemos dejar de mencionar a nuestro inseparable compañero de trazos y garabatos el cuaderno borrador más conocido como el block donde también se escribía matemática, lenguaje, ciencias sociales, ciencias naturales, historia del Perú, cívica etc. mientras llegamos al sexto grado en el año 1979, época donde la escritura se convertía en un sueño, casi a los 10 años de mi vida podía escribir los primeros versos y expresar los acontecimientos y vivencias de ese entonces, de ese pedacito de hombre, sin saber que entraba al universo de las letras, de historias y sueños convertidos en poesía, he aquí uno de las primeras composiciones dedicado a mi Alma Mater:

"ESCUELITA 2O391" (1980) Recuerdo aquel colegio primario/ Donde todo era bello e inolvidable/ Ahora con el tiempo imperdonable/ Solo recuerdos tengo de él a diario/ Gracias maestros por la enseñanza/ Jorge Bravo De Rueda Querol presente/ Tus alumnos de hoy y el ausente/ Te rendimos homenaje con añoranza/ Cuanto daría por ver a mi promoción/ Todos juntos sería una gran emoción/ Sin ensayar cantaríamos una canción/ Siempre en mi mente estarás escuelita/ Y yo llevare ese número, 20391 donde/ Un día me guiaste como estrellita. (Con unos arreglos a posteriori por el cambio de nombre del colegio)


Es la cosa más importante que me ha podido pasar en la vida, hoy sentado en mi escritorio y frente a una computadora, puedo escribirlo, acompañado de unas imágenes que quedaran en el recuerdo, pasaron 36 años que egresamos de este emblemático colegio, no hay palabras para poder expresar los mágicos momentos que pasamos en sus aulas, que si bien es cierto, enriquecimos nuestras almas, nuestras vidas y de los magníficos profesores de vocación que tuvimos, como podemos traducir esta experiencia de esos años, ¡quien no se acuerda de la profesora Eufemia! De carácter estricto y a veces se le pasaba la mano, quien Chancayano no se acuerda de la clásica jalada de patilla o los reglazos en la palma de la mano (hoy solo se recuerda como una tradición). Años maravillosos donde en cada salón compartías carpeta con un compañero mayor, porque en ese tiempo era así.


¡Qué épocas! Para los que estamos en la base cuarenta o cincuenta, el recuerdo debe de estar latente como si fuera ayer, solo paso el tiempo pero el espacio donde transcurrió nuestra niñez aún está allí, las enseñanzas, los concejos, aquellas participaciones en los juegos deportivos, el clásico rival el 21008, encuentros que se realizaban en el campo deportivo de la rivera que era solo tierra y los jugadores se enterraban en el polvo, ni qué decir de la entusiasta barra que alentaba de los alrededores del campo, Indudablemente cada equipo tenía su jugador representativo, por el 20391 estaba Vílchez y por el 21008 estaba un arquerito de los buenos que le llamaban por su apelativo  “chupaca”

Sin lugar a dudas, ¡épocas gloriosas que nos tocó vivir! y hoy trastocan en lo más profundo de nuestra nostalgia abierta, como una melodía sinfónica que queda en el recuerdo para no olvidar, como un libro lleno de ocurrencias que afloran día a día y donde es posible contar entre amigos del lugar, en el lugar donde te encuentres, sea en el extranjero o en el boulevard de Chancay lo que nos tocó vivir. 

Hay muchas cosas que recordar, muchas cosas que rescatar del pasado estudiantil, épocas donde no habían esa facilidad de las redes sociales, eran épocas de biblioteca municipal o acudir a la casa de un amigo para prestarte un libro y poder desarrollar tus temas, épocas diferentes donde primaba la voluntad de superación, como la célebre frase de ALBERT EINSTEIN: "Nunca consideres el estudio como una obligación, sino como una oportunidad para penetrar en el bello y maravilloso mundo del saber", otro tema era la infraestructura escolar que no era al cien por ciento, pero el recurso humano superaba al actual, había esa vocación de enseñanza y calidad humana indiscutible, puedo mencionar algunos nombres, Apolinar Amado como director, el profesor Veliz, Manuel Pardo, Bertha Paredes Jiménez, María Ramos Bernal, Julio Cosquillo y la profesora Eufemia, luego la profesora Paula Justo y el director Guillermo Huando Uribe que calidad de docentes, podríamos decir un lujo dentro de la educación de esa época.

¡Quién no recuerda! los salones de madera o triplay acondicionados como aulas, ya que anteriormente era la estación del ferrocarril, las clásicas palmeras como símbolos, ¡cómo no recordar! el kiosco de la señora Doris, las galletas de animalitos y el caramelito de pera muy tradicional en esos tiempos, ¡quién no recuerda! antes de entrar al colegio le comprábamos ciruelas al señor Clemente Ramírez ubicado en la calle Benjamín Vizquerra ¡cómo no recordar! la tiendita de la señora Rosa Ramírez ubicado dentro del colegio donde se compraba la guayaba los nísperos y las golosinas. Algunos pasaban la hora jugando bolita en el patio o trompeándose por las figuritas, aún recuerdo a los amigos de ese entonces, Eloy Ugarte, los hermanos Papito y Challe, los hermanos Jarita, Jalaconcón, el gordo Mañuco, Chilongo qué tiempos aquellos, otros pichangueando en el inmenso campo que tenía el centro educativo donde a veces se salía el agua de la acequia, ¡quién no se acuerda! de La familia Villafuerte que por cuyo lindero pasaba el canal de regadío donde algunos mocosos jugaban con su barquito de papel, luego trepábamos la pared para continuar el recorrido que daba hasta la cruz del Benjamín. 

¡Quién no se acuerda! que a la hora del recreo nos íbamos a la chacra del señor joven, ¿Quién no subió a un árbol de guayaba de nísperos o ciruelas? ¿Quién no salto raudo para escapar cuando nos llovía las piedras? ¿Quién no subió a los arboles de mora que se encontraban en la entrada del barrio el paraíso? donde vivía nuestro compañero de promoción Juan José Plasencia que hoy lo recordamos con entusiasmo.

¿Quién no se acuerda de don Roque?
-Y los riquísimos dulces y alfajores
¿Quién no se acuerda de lonche lonche?
-A cincuenta el saco de cancha
 -Maní maní tu hermana para mí, ya me voy.


Hernán Anaya, Angel Burgos y Javier Estrada.
Otros eran más avezados y traviesos, se podría decir hiperactivos en toda la extensión de la palabra, hay mucho por recordar, algunos de ustedes al leer este artículo se sentirán identificados con esos memorables momentos, quien no se tiro la pera o se hizo la vaca por decir así. Hoy un cierto tono de nostalgia nos invade el alma, cuantos años pasaron ya, desde que dejamos la institución que de cariño llamábamos Escuelita, fue como nuestra segunda casa, dejamos parte de nuestro ser, nuestra juventud adolescente, infinidad de momentos y sentimientos que como compañeros de carpeta vivimos y compartimos durante seis años. Pedro Vazques el popular Paquirri, los hermanos Nario Vasquez, Checha y Pichiri, los hermanos León Alfaro Jacinto y Pedro, Alfonso Valencia, José Donayre, Javier Estrada Silva, Ángel Burgos, los hermanos Cruz, Julio Ormeño , los hermanos Cáceres, Rogelio Herrera, Fernando Vargas Machuca, Yuly Rebatta Dávalos, Juana León Carrión, Nelly Quijano, Luis Carlos Carrillo, Teresa Soto Inga por ese entonces su papá era director del Salazar Bondy. 

- Una de las tantas anécdotas que recuerdo, fue para el desfile de la semana de Chancay en el año 1979, cuyo objetivo era ganar el gallardete como siempre se acostumbraba, habíamos ensayado tanto en la banda y en la marcha, inclusive la prioridad era la congruencia en el sonido de las trompetas, a pesar que contábamos con instrumentos ya deteriorados o de mucho uso se podría decir, el ensayo estaba al mando del profesor veliz una persona identificado con la institución. Pero un 14 de diciembre algo inesperado sucedió en pleno desfile, llego un cargamento de tarolas y trompetas, sin titubear nos hicieron el cambio de instrumentos, imagínense, nunca habíamos practicado con un heraldo. Aún recuerdo a mi compañero Rolando Cruz que era el guía en los ensayos, hacer grandes esfuerzos para poder soplar la trompeta dando el inicio de la marcha, mientras la multitud aplaudía  y coreaba el nombre de la Escuelita, paradójicamente ese año ganamos el desfile escolar.

-Una anécdota más, como era costumbre los días lunes tocaba revisión de cuaderno, en ese entonces la profesora Paula Justo convoco a que los alumnos dejaran sus cuadernos de educación cívica en el pupitre ¡cuando de pronto pregunto! ¿Quién es Hernán Anaya? me pare de mi pupitre y dije yo profesora pensando en lo peor, ¿qué paso con el cuaderno? le conteste que no tenía, porque en ese entonces era de condición muy humilde que solo la tarea lo había desarrollado en un block, y me contesto; si así escribes en borrador como será en limpio felicitaciones alumno, época que marco mi vida y hoy siempre lo recuerdo.

Mi madre siempre me contaba que aprendí a leer a los cinco años, y las primeras cosas que escribí fueron canciones, sin saber que pasados los años mientras crecía y maduraba iba a plasmar estas líneas con anécdotas e historias que llenaron mi infancia de recuerdos y alegrías. Hoy quiero agradecer a Dios por la naturaleza que nos brinda y en el cual nos desarrollamos con ese don de la vida, gracias a todos los compañeros de la promoción 79-80  que por cosas del destino ambas secciones A Y B llevaron el mismo nombre de promoción "Miguel Grau" que compartimos carpeta y entregamos nuestros sueños que nos abrigo desde la niñez, hoy con el paso del tiempo y gracias a los buenos recuerdos nos convertimos en amigos incondicionales. De igual forma con el respeto y profundo sentimiento de gratitud a nuestros maestros que caminaron junto a nosotros guiando nuestros pasos e iluminando nuestro sendero con su sabiduría.

PROMOCIÓN 1979 - 1980 "MIGUEL GRAU"

domingo, 27 de marzo de 2016

LIBRE COMO EL MAR (2016)

Imagen de Miriam Arce (Pintora Autodidacta)

LIBRE COMO EL MAR

Mujer, de frágil figura y fascinante belleza
Te internas en los paisajes de tu niñez
Y en los horizontes infinitos del mar
Sedienta de sus aguas, ávida de su alma azul.

Mientras el mar con mirada expectante
Acostado sobre la arena fría a la deriva
Observa en torno tuyo tus delineadas curvas
Convirtiéndola en marea, en brisa, en playa.

Mujer, la naturaleza declama sus bondades
Que acaricia tu piel en tentadora calma
Mientras el suave murmullo de aves marinas
 Enerva y alimenta tu alma en libertad.

Tu esencia en la distancia es libre como el mar
Libre como las olas que golpean la roca
Libre como el vuelo de gaviotas en petulancia
Libre como los rayos matinales del sol.

Mujer, tú que habitas en sinfonía con el mar
Que respiras la sal de la playa dormida
Que te escondes cada mañana en la cresta
De las espumosas olas en rebeldía.

No te escondas en la corriente que viene del sur
Ni te fundas con la brisa marina en susurro
Tú, tienes vida, tienes grito y amas tu libertad

Solo deja que el mar te roce y te humedezca.

viernes, 18 de marzo de 2016

MI BELLA MUSA DEL MAR (2016)

    (Dedicado a Ana Rubí Buitrón)

      MI BELLA MUSA DEL MAR

Oh… mi bella musa del mar
Tus ojos pueden ver el infinito
Y el lejano horizonte del mar
Tu mirada, calma la ansiedad
Y el latido incesante de las aguas
Que se extasían al palpar
La desnudez perfecta de tu piel
Candorosa, tímida y esbelta
Como las espumosas olas.
Oh… mi bella musa del mar
Los rayos del sol se desvanecen
Y agonizan en la profundidad del océano
Entonces, el paisaje se rinde a tus pies
Y te ofrece, la grandeza del atardecer
Su vastedad azulada y un manto de espumas
Para posar tu figura de carne que inspira
Y donde solo existe la sirena del mar.
Oh… mi bella musa del mar
El poeta apasionado de tu desnudez
Te dedica a la luz de la luna
El poema mudo que vibra y apasiona
Pero tu figura frágil aún sigue ahí
Como el eco sagrado que se repite

Esperando que el mar te lleve.

sábado, 5 de diciembre de 2015

AL PIE DEL CERRO BRONCE (2015)


AL PIE DEL CERRO BRONCE

Al pie del cerro bronce
Majestuoso e imponente
Hay un pueblo muy hermoso
De hospitalaria gente

Desde su plaza puedo ver
Sus punas y sus quebradas
Y el cristalino río mosna
Donde refleja el cielo azul

Al pie del cerro bronce
Rodeado de minerales
Hay un pueblo muy hermoso
Con encanto de bellas mujeres

Desde el mirador puedo ver
La riqueza de su flora y fauna
Sus campos de maizales
Y  milenaria cultura ancestral

Al pie del cerro bronce
Donde se divisa la catarata
Hay un pueblo muy hermoso
Opayaco de mis amores.