Esta
hermosa fotografía captura perfectamente la elegancia y la nostalgia de una
época dorada. Aunque el auto verde es un clásico modelo Ford de los años 30,
detalles como la tipografía de la clásica placa de rodaje de Chancay denotan el
paso del tiempo hacia mediados del siglo XX. La vestimenta de la joven, con una
pañoleta finamente anudada a la cabeza, una blusa blanca impecable, un chal
tejido con intrincados patrones y zapatos clásicos de tacón, refleja la moda
distinguida, sobria y femenina que marcaba tendencia en las ciudades costeras
del Perú.
Bella chancayana
Sentada al frente del viejo motor,
con la prestancia de un tiempo mejor,
corona tu frente el viento del mar
y una pañoleta tejida al azar.
La brisa costera dibuja tu andar
por calles de piedra que ven tu pasar,
vestida de blanco, de sombra y de chal,
mirada serena, belleza ancestral.
El verde del auto, testigo de ayer,
se rinde ante el garbo de tu ser mujer;
Chancay te contempla, callado y sutil,
retén en tus ojos su eterno perfil.
Tus manos reposan con suave virtud,
eterna silueta de la juventud,
dejando en el lienzo de esta tarde gris
el dulce destello de un tiempo feliz.

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